Para la vacante de director general del proyecto, el CEO de la compañía Trinity Group seleccionó a dos personas altamente capacitadas tras un minucioso proceso de elección. La junta directiva, compuesta por tres altas dignidades, acordó por unanimidad la selección de estos dos candidatos, otorgándoles todas las atribuciones pertinentes y necesarias para alcanzar las metas establecidas.
Una vez aceptados, se inició el proceso
correspondiente de formación e instrucción sobre sus atributos, deberes y
responsabilidades. Este fue un proceso en el cual los ahora nuevos
administradores tuvieron que prestar suma atención para garantizar que su gestión
fuese óptima.
Trinity Group es una entidad dedicada a la creación
de productos innovadores, cuya exclusividad es tal que no encuentran
competencia alguna en el cosmos. No solo son únicos, sino que destacan como los
mejores en su nicho.
Los
directores iniciaron su gestión con entusiasmo, dedicación, entrega y
profesionalismo, movidos por el firme deseo de alcanzar los resultados
esperados. Tal era la responsabilidad asumida que se les otorgó la atribución
de bautizar cada uno de los elementos producidos. Hasta el día de hoy, la
inmensa mayoría de los productos conservan sus nombres originales.
Al otro lado de la acera, tras la persiana de su oficina, el Sr. Deceiver espiaba y tramaba nuevamente causar daño a la compañía de la cual un día fue funcionario. Tiempo atrás, intentó formar competencia gestando un golpe de estado, pero su pésima idea ni siquiera pudo ser puesta en marcha. Esto se debió a que el CEO de Trinity Group descubrió sus macabros planes y lo destituyó sin la menor contemplación, junto con una tercera parte de los funcionarios implicados, quienes hasta el día de hoy purgan con una dura condena.
El macabro plan del Sr. Deceiver siempre fue suplantar al CEO. Al no
lograrlo de forma directa, ideó un método para persuadir a los recién nombrados
administradores. A través de engaños, mentiras disfrazadas de verdad y con gran
astucia, logró manipular a uno de ellos para que tomara una decisión arbitraria
y convenciera al otro de acceder a sus pretensiones.
Una vez consumada la falta, ambos administradores se dieron cuenta de
que habían cometido el peor error de sus vidas. No solo arruinaron su gestión,
sino que también pusieron en grave riesgo a la compañía. La situación llegó a
tal punto que el Sr. Deceiver asumió su cargo, lo que resultó en una producción
completamente fallida, generando productos defectuosos y comprometiendo la
reputación de la empresa.
Los dos administradores fueron enjuiciados y acusados de un delito
llamado “Repudio a la mayordomía”. Este consistía en intentar manejar el grupo
de manera independiente del CEO. Tal fue la gravedad de los acontecimientos
que, a partir de ese momento, el Sr. Deceiver se convirtió en el apoderado de
los despedidos administradores, transformándolos en sus rehenes y
esclavizándolos para cometer toda clase de delitos.
Por su puesto relación entre el CEO de Trinity Group y el Sr. Deceiver, empeoró mucho más, El traidor por ahora goza de cierta libertad esperando el momento en que deberá rendir cuentas y responder por su gran falta.
La decisión de hacer las cosas independientes de Dios trajo al hombre la funesta consecuencia de perder su posición de dignidad, ahora por el pecado cada ser humano se ha convertido en un secuestrado de satanás y un esclavo de su pecado. Precisamente Cristo vino para restablecer la comunión perdida entre el hombre y Dios y dar su respectivo castigo al adversario.
Paráfrasis tomada de la historia Bíblica de Adán y eva en el Edén. Genesis 3


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