Todo parecía transcurrir con normalidad en el barrio Edén, ubicado en la localidad del Paraíso. Los dos hermanos, criados bajo los más altos valores, habían compartido toda su vida jugando, comiendo, estudiando y paseando juntos. Llevaban una vida aparentemente tranquila y armoniosa. Pero, ¿Qué ocurrió? ¿Cómo es posible que uno de ellos terminara asesinado por su propio hermano?
Llegó el
día de la reunión familiar. Cada uno llegó con su obsequio y lo presentó al
padre, quien esperaba con ansias descubrir la actitud detrás de cada regalo.
Como en toda celebración, el homenajeado comenzó a abrir los presentes mientras
sus hijos lo observaban con expectación. Sin embargo, la reacción del padre fue
inesperada: recibió el regalo del hijo mayor con cierta tristeza, pues no quedó
satisfecho, no era lo que él Padre esperaba, En cambio, el obsequio del hijo
menor reflejaba dedicación, esfuerzo, amor y gratitud.
La fiesta
terminó, y cada hijo regresó a su hogar. Pero algo oscuro comenzó a gestarse en
el corazón del hijo mayor. No pudo aceptar el reclamo de su padre y, consumido
por la envidia, su resentimiento hacia su hermano menor creció con cada
segundo. La venganza se convirtió en su único pensamiento.
El
hermano mayor citó al menor, quien acudió inocentemente sin sospechar lo que
estaba por suceder. En el encuentro, el mayor desató una tormenta de
recriminaciones, gritos y ofensas. El hermano menor, atónito y desconcertado,
escuchaba sin comprender. Sin contemplaciones, el mayor tomó un objeto y golpeó
la cabeza de su hermano, quien cayó al suelo inconsciente. Momentos después,
dio su último suspiro.

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